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Gripe y neumonía: triplican el riesgo de infarto y cuadriplican el de ACV

 Ambas condiciones son prevenibles con vacunas, pero poca gente se inmuniza


• La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) recomienda la vacunación para la gripe causada por el virus de la influenza y para la neumonía producida por el neumococo, ya que son dos enfermedades que han demostrado incrementar la mortalidad por complicaciones cardiovasculares.


• Ambas vacunas están incluidas en el calendario nacional gratuito y obligatorio para los menores de 2 años, las personas mayores de 65 y los menores de 65 que presenten una condición de riesgo, como cardiopatías o enfermedades metabólicas. Sin embargo, todavía son muy bajos los niveles de vacunación.

• En un reciente consenso elaborado por la SAC y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) recomiendan poner énfasis en la implementación de la vacunación en todas aquellas personas que, aunque no hayan alcanzado los 65 años, presenten antecedentes de enfermedad cardiovascular o factores de riesgo para padecer eventos cardiovasculares.

• Desde la SAC aprovecharon para aclarar algunos mitos frecuentes referidos a la vacunación.


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 ‘La gripe y la neumonía son dos condiciones que aumentan el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio o un evento cerebrovascular (ACV). Ambas enfermedades pueden reducirse considerablemente con la incorporación de las vacunas, aunque todavía son bajos los niveles de inmunización, sobre todo en los adultos, pese a que están incluidas en el calendario nacional gratuito y obligatorio para los menores de 2 años, los mayores de 65 y todos aquellos entre 2 y 65 que presenten determinadas comorbilidades’.

Así lo afirmó la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), respaldada por una serie de trabajos epidemiológicos que señalan que la infección por el virus de influenza (gripe) y la neumonía causada por la bacteria neumococo, triplican el riesgo de padecer un infarto agudo de miocardio durante los 7 a 10 días posteriores a la infección y cuadruplican la posibilidad de tener un ataque cerebrovascular entre los siguientes 15 a 20 días.

Sin embargo, cuando se indaga sobre la conducta de inmunización, las tasas alcanzadas en los mayores de 18 años con enfermedades asociadas distan mucho de las ideales. “Diferentes trabajos refieren tasas del 50% para la vacuna antigripal, menos del 25% para la de la neumonía y apenas 1 de cada 5 personas en ese grupo etario ha recibido ambas inmunizaciones. La evidencia científica es contundente, pero no terminamos de lograr que la comunidad se vacune”, afirmó la Dra. María Inés Sosa Liprandi, médica cardióloga del Área Corazón y Mujer y Coordinadora de Áreas de la Sociedad Argentina de Cardiología.

“Aunque numerosos estudios validan la importancia de la inmunización en estas poblaciones y pese a contar en nuestro país con ambas vacunas incluidas en el calendario nacional de inmunizaciones para estos grupos vulnerables, la realidad muestra que no se ejecuta lo que se conoce. Se sabe que estas personas se beneficiarán con la vacunación, pero ya sea por la inercia terapéutica, el desconocimiento de potenciales beneficios o directamente la falta de conciencia, la vacunación se encuentra muy por debajo de las recomendaciones médicas”, sostuvo el Dr. Ricardo Villarreal, médico cardiólogo, Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

“En contrapartida, en investigaciones clínicas a gran escala donde se vacunó contra la gripe y la neumonía, se observó en el grupo inmunizado una disminución significativa de la incidencia de infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular posterior a la infección, en comparación con quienes no fueron vacunados”, agregó el Dr. José Picco, Pro-secretario distrito Mendoza de la Sociedad Argentina de Cardiología

“Las complicaciones graves asociadas a las infecciones respiratorias se observan con mayor frecuencia en personas de más de 65 años, o en menores de 65 años con antecedentes de enfermedad cardiovascular, como por ejemplo infarto agudo de miocardio previo, síndrome coronario crónico, insuficiencia cardíaca o cirugías de revascularización (angioplastias) y también en individuos con factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, obesidad, hipertensión cuando coexiste con otros factores de riesgo o tabaquismo”, consignó la Dra. Sosa Liprandi

Las infecciones respiratorias son la tercera causa de muerte en la Argentina. El virus de influenza (infección de la gripe) y la bacteria responsable de la neumonía (el neumococo) circulan durante todo el año, pero presentan, en nuestro hemisferio sur, un rebrote -o mayor incidencia de su infección- desde abril y hasta comienzos de septiembre.

Toda esta evidencia científica motivó la reciente elaboración de un consenso entre la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) sobre vacunación antigripal y antineumocócica en aquellos pacientes con riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares ante una infección.

Entre las conclusiones de este consenso, además de incluir por supuesto a todas las personas mayores de 65 años, se puso especial énfasis en implementar en forma concreta y con elevadas tasas de cumplimiento la inmunización con ambas vacunas en todas aquellas personas menores de 65 años que presenten características de riesgo cardiovascular, ya sea que registren antecedentes de enfermedad cardiovascular o porque tengan factores de riesgo para desarrollar eventos cardiovasculares.

Ello incluye la administración de la vacuna antigripal (de manera anual) y la antineumocócica (en esquema secuencial, primero la vacuna conjugada 13-valente y al año la polisacárida 23-valente). Tanto la antigripal como la antineumocócica que le corresponda a cada persona según el esquema secuencial, pueden aplicarse juntas y son gratuitas en vacunatorios públicos de todo el país.

“Ambas sociedades estamos realizando un esfuerzo por concientizar a la población y a los médicos en la prevención de los eventos cardiovasculares a través de todas las estrategias posibles. Estas incluyen tanto la prevención primaria (a personas sanas, antes de que presenten un evento), como la secundaria (cuando ya se produjo uno o más episodios)”, consignó el Dr. Villarreal, quien integró el equipo de trabajo que elaboró dicho consenso. “Entre otras estrategias -siempre vigentes- además de la vacunación está el control de los factores de riesgo, como la hipertensión, el sobrepeso, el colesterol, el tabaquismo y el sedentarismo, entre otros”, enumeró.

Uno de los temas controvertidos en la actualidad es la posible interacción de las vacunas tradicionales con las indicadas para prevenir la infección y la enfermedad grave contra el coronavirus SARS-Cov-2. “Si bien no existe evidencia al respecto y las recomendaciones están basadas en sugerencias de expertos, con el objetivo de observar la presencia de efectos adversos de ambas vacunas por separado, se recomienda diferir al menos 14 días. Es probable que, en el futuro, si la evidencia y la experiencia nos asisten, puedan ser aplicadas al mismo tiempo”, reflexionó el Dr. Picco, también co-autor del consenso SAC-SADI.

No obstante, los especialistas de la SAC se encargaron de recordar que la vacunación (al igual que sucede con el coronavirus) no protege completamente a la persona de desarrollar la infección respiratoria, sino que disminuye la posibilidad de presentar cuadros graves, así como la severidad de las complicaciones cardiovasculares.


Por otro lado, dada la circulación frecuente de algunas afirmaciones infundadas sobre aspectos referidos a la vacunación, y con el objetivo de aportar claridad con información basada en la evidencia científica, desde la Sociedad Argentina de Cardiología se encargaron de desterrar algunos de los principales mitos:

Mito n° 1: Es mejor enfermarse que vacunarse para obtener inmunidad.

Respuesta: “NO”; la inmunidad se puede obtener tanto por la infección como por la vacuna, pero con la vacuna no se expone a la persona a las complicaciones inherentes a la infección.


Mito n° 2: Las vacunas contagian la enfermedad.

Respuesta: “NO”; las vacunas actualmente están realizadas de dos maneras, o por ingeniería genética con fragmentos virales, o por cultivos de virus inactivados. Ambas al ser inoculadas en el ser humano no tienen la capacidad de causar la infección. Lo que producen es una activación del sistema inmune del organismo para la generación de defensas.


Mito n° 3: Si me vacuno, no me voy a enfermar.

Respuesta: “NO”; la intención de la vacunación es disminuir las formas graves de la enfermedad y la mortalidad. Cabe aclarar que, desde el momento de la vacunación, existe un periodo de al menos 15 días hasta la generación de defensas en el organismo, durante el cual la persona puede ser vulnerable a la infección.


Mito n° 4: Las vacunas siempre tienen la misma protección.

Respuesta: “NO”; en el caso de las vacunas de la gripe, la formulación con los antígenos virales se modifica año a año y depende de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en base a la circulación viral en el hemisferio norte. Esto confiere una efectividad en general de alrededor del 60%. Cuando se trata de evitar una infección severa, la efectividad es de alrededor de 82%.


Mito n° 5: Las vacunas pueden generar otras enfermedades como el autismo.

Respuesta: “NO”; no hay evidencia científica alguna de que la inoculación con cualquier tipo de vacuna pueda generar otras enfermedades.

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