Bagner, el productor que busca resignificar el folklore en clave LGBTIQ+

 Desde el Conurbano formó un colectivo de artistas de diferentes partes del mundo, quienes crearon el primer chamamé disidente y un tango queer. Vendieron su trabajo en el criptoarte y en la actualidad luchan contra una censura en redes. Conocé su historia en esta nota.



Qué es lo que realmente tengo para decir?’

Esa pregunta se hizo Esteban Bagner el año pasado, desde un rincón de Morón, zona oeste de la Provincia de Buenos Aires. Tras noches y días de reflexión y autodescubrimiento condicionado por el encierro de la pandemia logró llegar a una respuesta: “Soy argentino, y me parece que tengo mucho más para decir desde lo que es propio que tratando de emular lo que no”. 

Su camino en la música había comenzado hace mucho tiempo. A sus 11 años dio sus primeros pasos, y a los 18 ya tenía definido que quería dedicarse a eso toda su vida. El tema no era el qué, sino cómo: creció de la mano del pop y electrónica, por lo cual experimentó por esos géneros; sin embargo, luego de “años de frustración y de no querer ser una copia de artistas extranjeros”, a quienes toma de inspiración y referencia, se dio cuenta de que su verdadera pasión estaba mucho más cerca de lo que él creía.

Foto: Gentileza prensa

“Hay sonidos súper interesantes en la Argentina, instrumentos con los que no había experimentado nunca, inclusive hasta podría haber rechazado en algún momento dentro de mi  ignorancia. Volvieron esas ganas e interés que tiene un artista, y empezó un interés muy genuino con nuestra música y nuestro folklore”, recuerda. 

No era ajeno a ese mundo: sus abuelos vivían en Corrientes, por lo cual en cada juntada y asados las canciones de chamamé eran parte del ritual. De hecho, lo recuerda como sinónimo de su infancia y asegura que “subliminalmente” fue uno de los factores que influyó en la decisión final de indagar por esos estilos.

“Soy una persona abiertamente homosexual y no pretendo ocultarlo, por el contrario, me interesa militarlo dentro del orgullo. No es común que se visibilice a un artista interesado por el folklore abiertamente gay. Entonces me parece que es interesante mostrar que es posible, me encontré diciendo ‘vamos a ver que surge, a donde lo podemos llevar’. Es asumir quien uno es que sea más legítimo también lo que podes mostrar”, dice. 

Así fue como empezó a interiorizarse, estudiar, investigar más sobre los estilos clásicos de nuestra tierra, pero abordados bajo perspectiva de género. No estaba solo: entre mensajes y videollamadas tejió redes con artistas LGBTIQ+ de todo el mundo, que se interesaron en su proyecto y se sumaron. Así nació lo que titularon como ‘Colectivo Bagner’.

“Somos personas que nos juntamos con ganas de expresarnos artísticamente y de visibilizar cuestiones que tienen que ver con políticas de género. Estamos distribuidos entre muchas partes del mundo, principalmente Rusia y Canadá. Mi función es un poco la de director de orquesta, soy el productor, las ideas surgen un poco de mí y después van tomando forma; es muy importante para nosotros lo que tiene que ver con la parte visual. Se va sumando gente que tiene participaciones esporádicas, músicos que van colaborando para lograr el sonido que queremos lograr”, explica.

Su primer tema fue “Mujer”, un chamamé que lleva como slogan ‘esta no es otra historia cis’. Y no lo es: en un minuto y medio cuenta la historia de un chico cis y una mujer trans que se involucran afectivamente. Contó con el trabajo de Greg Kurstin (Beck, Adele) para la mezcla y con la voz de la cantante canadiense Zara Taylor; lo cierto es que se convirtió en un éxito, con más de 40 mil visualizaciones en Youtube hasta la fecha.

“Es el primer chamamé disidente. Lo hicimos también desde una base que tiene que ver con el respeto bastante al sonido autóctono; Greg tomó los instrumentos típicos pero mezclados de una manera en la cual lo acercaba al rock, y ahí la canción tomó otro color”, cuenta y sigue: “La idea fue visibilizar las historias que muchísimas personas trans tuvieron que vivenciar alrededor del mundo, ocultándose para poder sobrevivir, truncando muchos de sus deseos y anhelos como ser el de conocer a una pareja, ser libres y mostrarse con orgullo”.

El video, creado en un formato exclusivo para Instagram TV, fue filmado en Rusia, lo cual devino en controversias y censuras. “Bloquearon la cuenta de Instagram de los actores, restringieron la difusión del video, el algoritmo se encargó de que fuéramos los menos visibles posibles. Después empezaron a ponernos bloqueos desde un montón de lados, y en la actualidad no estamos en Instagram, fuimos censurados completamente. Hace tres meses que venimos haciendo denuncias, pidiendo que se nos reitere la cuenta para poder seguir trabajando”, reclaman.

"No estamos en Instagram, fuimos censurados completamente", denuncia el artista.

A su vez “Mujer” fue el primer chamamé antipatriarcal que se comercializó en el mercado de las cryptomonedas NFT, a través de la plataforma Opensea. “Como artista puedo volver a tener una valorización que creí que ya había perdido, la vuelvo a encontrar ahí. En mi experiencia personal está muy lejos de ser utópico, creo que hay mucho para replantear, tiene un montón de cosas para corregir… pero es una opción, hay que experimentarlo, trabajarlo”, evalúa.

En medio de esa lucha publicaron su siguiente track, “La rosa cruz”, donde apuestan por un tango queer. El video relata una historia de autoconocimiento, aceptación personal y liberación del ser. Según cuenta, las dos producciones son autobiográficas y son interpretadas en inglés, lo cual lo “aparta de los cánones esperados y lo internacionaliza”.

“Tanto el bandoneón como el piano son todos instrumentos que se han ejecutado realmente para lograr esa calidad sonora. Tal vez sí Arca y Bjork experimentasen con sonidos de estas latitudes el resultado hubiera sido muy similar”, apuesta y sigue: “En el video el actor tiene ese florecer, como una rosa, dentro de la cruz que es aquello que lo estaba martirizando. Florece en algo nuevo que tiene que ver con la aceptación a sí mismo y entender cómo encarar la lucha y la militancia”

En línea con la importancia de lo visual, pero siempre con un mensaje político, el colectivo designó avatares para cada canción, creados con inteligencia artificial. El de ‘Mujer’ se llama ‘Lilith’, en homenaje al nombre de una de las colaboradoras en Rusia y con una referencia bíblica: “Algunas tradiciones que comentan que en el Edén el primer hombre y la primer mujer que existieron fueron Adán y Lilith, pero ella se negaba a ser sometida por él… sería la primera mujer que se resistió al patriarcado de alguna manera”, señala.

Avatares | Foto: Gentileza prensa

Pero a su vez expone un mensaje sobre los estereotipos de belleza: “Diseñamos una primer camada que son tres avatares, en donde se llega a una Lilith que se llama muñeca de la fama, que tiene que ver con como muchos artistas y sobre todo mujeres que ingresan dentro del mercado de la música son sometidas a cánones de belleza muy restrictivos para adaptarse a vender. Luego sacamos unos nuevos tres, en donde ya lo llevamos al extremo de decir qué pasaría si ella pasa a ser una persona que alcanzó la fama, esas personas que quieren mantenerse agarradas, permanecer eternamente joven; no digo que esté bien ni que esté mal, es reflexionar si es lo que realmente queremos o si se nos vende como lo que debería deseado”, detalla. 

De esta manera, Bagner explica que la búsqueda por resignificar el folklore representa generar nuevos espacios de inclusión, repensar la cuestión hegemónica de las tradiciones y de la música para construir un lugar donde todes sean bienvenides. Según cuenta, hasta el momento sus videos tuvieron una grata repercusión en las redes sociales, aunque entiende que “la grieta siempre llega a todos lados”.

Luego amplía: “No pretendemos quitarle el lugar a nadie ni ir a donde no nos invitan. Está como ese miedo de que vamos a hacer eso, o ‘ay ahora pretenden que todos los gauchos sean gays’, y eso es un grave error. Es un espacio y está abierto, se va a acercado aquel que se siente identificado. La idea es la convivencia pacífica, cada uno es libre de pensar lo que quiera siempre y cuando sea desde el respeto. Creo que hay muchas cosas que hay que replantearse, cuestionarse; si la tradición para lo que va a servir es para limitarnos… no sé si tiene sentido; que tenga un fundamento de saber de donde venimos me parece que está muy bien. Creo que la tradición, lo autóctono tiene que servir siempre para saber de donde venimos, quiénes fuimos, y tener un pie siempre en el pasado y siempre en el futuro”.

Avatares | Foto: Gentileza prensa

Este es un camino que recién comienza. Con el folklore como eje principal, Bagner explica que seguirán trabajando en nuevas canciones, cada vez “con la vara un poco más alta”, que estarán acompañadas de avatares, estéticas, videos, todo el pack que no solo permita visibilizar cuestiones de género como “los derechos de inclusión laboral trans, el feminismo, luchas que las tenemos muy presentes y queremos exponerlas”, sino acercar también los estilos a las nuevas generaciones.

“Al militar desde la diversidad y la inclusión estamos acercando el folklore a los jóvenes, que es algo que creemos que no es común que pase. Los jóvenes buscan por sobre todo la libertad, entonces cuando uno dice que este género se tiene que bailar de determinada manera, con un pañuelo, con un acompañante hombre, un acompañante mujer, todas esas cuestiones si son cerradas aleja a la juventud. Entonces como colectivo lo que proponemos es abrir estas cuestiones: ¿tenés ganas de bailar un chamamé pero perreando? podés hacerlo, si es auténtico, ¿por qué no?”.

Fuente_ filo.news


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