Que la mujer esté por prepotencia de talento, dice Liliana Herrero

 Difícil de sujetar, Liliana Herrero, la hija de Villaguay se resbala como una anguila, rebelada ante padrinazgos, fórmulas y fronteras rígidas

Canta la tierra por la garganta de Liliana Herrero, de registro ancho y hondo y acarreador que nos recuerda un río crecido. Villaguay, su cuna, habla en su idioma lírico de un manantial que brota por el árbol, y en verdad el fraseo y la expresividad de esta entrerriana vienen de una ebullición interior a rozar las cortezas para fluir en el viento, cuando escuchamos por ejemplo “Lapaaacho, también en mi aaalmaaa la viiida sembrooó su color”.



En un sabroso diálogo a distancia con la artista larroqueña Celia Taffarel, la hija de Villaguay declara su pertenencia al mundo del folclore y, a la vez, su libertad para cantar lo que le plazca. Existen los géneros, claro, pero “no son cárceles”, grafica la cantora que llevó la Oración del remanso a su más tierna lágrima. “Criiisto de las reeedes…”, para que recemos en silencio la soledad colectiva.

Su voz nos recuerda más el caudal con camalotes que el agua cristalina, si Liliana Herrero canta borracha de letras y melodías y saberes que se toma a sorbitos como se toma la vida misma, y devuelve a la manera de una celebración, con ella entera en la composición. Por eso a las preguntas de Celia responde siempre con esa palabra: celebración. Claro que sufrimientos, claro que empaques y combates, pero celebración, y en eso tiene, quién sabe si consciente, milenios de pueblos ancestrales plenos enfocados a un micrófono, para hacerse escuchar.

Fuente_ unoentrerios.com.ar

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