¿Cuál es el best-seller de fantasía juvenil argentina del momento?

 Entrevista a Romina Garber, autora del best seller de fantasía juvenil argentina del momento.


Las páginas de un buen libro son indudablemente un espacio seguro para los jóvenes de hoy en día. Es en la literatura contemporánea que la juventud encuentra un ámbito contenido y controlado donde explorar dudas, preguntas e incertidumbres que trascienden los dominios de la tinta sobre el papel. Sin embargo, solo recientemente comenzamos a habitar una industria editorial que refleja el mundo diverso en el que vivimos. Durante décadas, el mercado de entretenimiento deambuló dentro de las jaulas de relatos hegemónicos y uniformes: personajes blancos, heterosexuales y del hemisferio norte. Así, millones de lectores crecieron devorando escenarios que no coincidían con aquellos que contemplaban al levantar la vista de un libro. Al preguntarnos cuántos best-sellers de fantasía argentina hemos leído, nuestra mente sin duda se queda en blanco.

La célebre escritora argentina Romina Garber también fue una niña rodeada de novelas que no representaban su realidad. Durante su juventud, comenzó a usar su voz para contar historias que nadie más estaba contando. Desde una columna semanal en el Miami Herald a la saga Zodíaco, la cual fue publicada originalmente en inglés y luego traducida a numerosos idiomas, Garber construyó para sí un nombre con un eco internacional. Tras emigrar a los Estados Unidos con su familia a temprana edad, la autora residió en el escenario protagónico de la cultura literaria actual: Norteamérica. No obstante, Garber nunca sintió que perteneciera al país que la acogió y, al mismo tiempo, la Argentina se encontraba demasiado lejos como para llamarla un hogar.

 


Es esta sensación de habitar dos mundos pero no pertenecer a ninguno la que Romina Garber desarrolla en su nuevo libro, Lobizona, disponible en español gracias al sello Puck de Ediciones Urano. Las vicisitudes de ser un inmigrante en el siglo XXI, el feminismo y la ambivalencia de términos como “ilegalidad” o “indocumentado” convergen en esta novela inspirada en el folklore argentino. Nuestra protagonista, Manuela, reside ilegalmente en Miami hasta que su mundo se viene abajo y descubre que su mundo tiene más elementos supernaturales de lo que pensaba. Basada en la ley de padrinazgo presidencial que garantiza el padrinazgo del Presidente argentino del séptimo hijo/a de una prole del mismo sexo, Lobizona juega con la fantasía nacional y construye un mundo ficticio donde se respira la Argentina. De este modo, esta novela se encuentra plaga de referencias al mate, el choripán, los sándwiches de miga y relatos como la célebre narrativa donde la séptima hija consecutiva de una familia es una bruja y el séptimo hijo, un lobizón.

Cualquier individuo que lea ávidamente sabrá afirmar que no existe nada como esto en el mercado literario internacional. La representación latina en la industria de los libros es escasa y en ocasiones desarrollada de manera negligente y vulnerable a generalizaciones prejuiciosas. Por eso, Lobizona es uno de los libros del momento, una lectura que revolotea por las redes sociales e intriga a centenares de jóvenes. ¡Y sin duda vale la pena!

 



 

Les comparto la entrevista a Romina Garber

En la actualidad, no existen muchos libros de fantasía juvenil que representen la cultura argentina, mucho menos en el mercado internacional. Gran parte de los lectores latinoamericanos viven consumiendo historias de personajes del hemisferio opuesto y con los que es difícil conectar. ¿Qué crees que significa para los adolescentes de hoy ver reflejada su cultura en la literatura que consumen?

La representación es vital en la literatura juvenil. Por eso me alegra que hoy en día exista, en los Estados Unidos, un movimiento muy grande que promueve historias con personajes de orígenes diversos que exploran mitologías menos conocidas. A mí, personalmente, me afectó mucho no verme representada en los libros que leía de adolescente, y es por eso que me puse a escribir Lobizona. La mejor parte de publicar esta saga es recibir mensajes de lectores agradeciéndome porque es la primera vez que se ven reflejados en un libro. Eso significa todo para mí.

Los libros son un espacio seguro y contenido donde podemos lidiar con temáticas difíciles de nuestro mundo real. En su mayor parte, Lobizona explora lo que es ser inmigrante, tanto en un plano identitario como en uno de problemáticas sociales contemporáneas. ¿Por qué sentiste que la ficción era el mejor medio para abordar estas cuestiones?

- Yo creo que la no ficción trata de hechos, pero la ficción trata de la verdad. Todos solemos tener ciertos prejuicios, pero cuando los exploramos a una distancia, metafórica y alegóricamente, podemos llegar a comprender la experiencia de un desconocido. Por ejemplo, cuando pensamos en un ser indocumentado en el mundo actual, desgraciadamente lo asociamos con la palabra “ilegal”, que es una etiqueta que le niega a uno su humanidad. Pero la palabra “indocumentada” se refiere a un ser que nunca ha existido, a alguien especial, a una persona única. En ese sentido, ¿no somos todos indocumentados?



El sistema de mujeres brujas y hombres lobizones, así como la ley argentina que inspiró Lobizona, son sumamente patriarcales. ¿Por qué pensás que es importante escribir sobre personajes femeninos fuertes en estos escenarios?

-  Movimientos como el de #MeToo y #NiUnaMenos demuestran la importancia de ofrecerle al público juvenil ejemplos de personajes femeninos fuertes.  Justamente lo que más me gustó de explorar la licantropía fue escribir un libro que desafía la noción de que esta mitología es masculina. La transformación de la persona-lobo sucede una vez al mes, provoca un cambio de humor, y está conectada con la sangre y el ciclo lunar, lo cual a mí me suena bastante femenino. Mi objetivo es redefinir esta narrativa, ¡porque tienen más sentido las lobizonas que los lobizones!


Fuente: mejorinformado


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