René Ávila: “Los poetas reivindican la cultura en el corazón de la gente”

 El hombre de radio y gestor cultural habló con El Tribuno sobre el libro "De bares y bolicheríos", del poeta Juan Carlos Fiorillo, reeditado recientemente.



La primera edición del libro “De bares y bolicheríos. Recuerdos salteños”, de Juan Carlos Fiorillo, es de 1999. Cerraba el siglo y con él también se cerraba una etapa. La idea había comenzado a gestarse años antes. Hace unos meses salió la segunda edición, aumentada. En diálogo con El Tribuno, René Abraham Ávila habló sobre el libro, contó cómo desde fines de los 80 venía pensando en una historia de los bares. Y de la búsqueda de un poeta para que diera cuenta de ese universo especial y mítico que aúna noche y solidaridades. Y más en Salta, un espacio vital que se habita y se deja habitar con la dulzura de una canción o un poema. El folclore lo reunió con Juan Carlos Fiorillo, un hombre que mucho había hecho y hacía por la cultura popular desde su poesía, sus espacios de radio y sus publicaciones referidas, precisamente, al folclore argentino. 

La noticia del fallecimiento del poeta conmovió a mediados de enero de este año. Entonces, las pruebas de galera ya estaban listas. “Creo que leer el libro es volver a lo de atrás y recordar a amigos que están y otros que no están. Eso me pasó cuando empecé a leer el libro. Esa fue la idea y a mí me sigue sorprendiendo Juan Carlos Fiorillo. Es decir, sigo pensando que está en Buenos Aires. A Juan Carlos lo encontraba en Córdoba, en Cosquín, Jesús María, Cafayate, San Carlos, en Animaná... en todos esos lugares me encontraba con Juan Carlos”, dice René “Pato” Ávila.

¿Cómo nació la idea del libro?
Yo me preguntaba por qué no había una historia, un libro que hable de los boliches. Y me puse a escribir una noche, hice un montón de papeles... Yo “me quería hacer el poeta” y veía que eran muchas hojas escritas y nada más. Y me dije: “No, esto no es para mí, es para un poeta”. Entonces me puse a buscar con esa idea a poetas amigos. Hasta que un día en el bar de José, el comparsero de Villa San Antonio, al lado del cine Ópera quedaba, estábamos charlando, comiendo y tomando un vasito de vino con Juan Carlos -a mí me gusta escuchar a los poetas porque hablan de cosas que a uno lo llevan a otras partes-. Y le comentó lo que quería hacer, y Fiorillo me dice: “Pato, esa idea está fantástica”. Me dijo: “Ya lo vamos a armar, le vamos a dar una forma de libro”. Entonces comenzó a escribir “De bares y bolicheríos”.

¿Cuándo fue eso?
Y estamos hablando de aproximadamente 30 años. Y lo que me sorprendía de Juan Carlos, era que viajaba mucho por todas partes, era salteño y sabía mucho. Si ves el libro, la historia de cada bar es como si la hubiera vivido y pienso que él vivió esas historias. No sé si estoy equivocado... Cuando salió este libro, no había uno que hable de los bares, que yo sepa. Salió, lo leí y realmente me sorprendió. La primera edición es de unos 21 años, en el 99, 2000 salió.

¿Por qué los bares?
Este libro significa algo muy grande en mi vida. Yo quise hacerlo por muchas razones... Mi padre era enfermero y, cuando éramos chicos, cobraba y siempre iba a La Mundial y nos compraba unas cositas. Y veníamos al centro y nos llevaba a un bar, sentados en una mesa, nos pedía algo para que comamos. Y entonces, yo miraba. Pasamos por muchos bares cuando era chico, yo veía a poetas que decían sus poesías y los folcloristas entonaban sus canciones. No íbamos siempre al mismo lugar, íbamos a varios lugares. Y un día estaba pensando, y digo “qué raro que nadie haya hecho algo por estos boliches”.

¿Cómo recordás los boliches de aquellos tiempos?
Muchas imágenes. Había bares adonde iban los médicos, se tomaban su vaso y se iban a operar; y me llamaba la atención, en el bar de Miguel, por ejemplo. Después, veía a todo tipo de gente, y te estoy hablando de hace 35 años aproximadamente, claro yo tengo 36 años de radio y en esa época lo conocí a Miguel. Él trabajaba en la pizzería Victoria, y su bar era uno de los pocos que tenía un pizzero que era solamente pizzero, una cocinera que era solamente cocinera y un empanadero que solamente hacía empanadas. Es decir, cada quien hacía lo suyo. Y Miguel era como el padre de todos. Por  ahí no teníamos recursos porque se nos acababan y Miguel nos anotaba y nos atendía de la misma manera que atendía a un abogado, a un médico... Quedaba ahí, en la plaza de la Central, en la Balcarce. Después había otros bares, por ejemplo, Saiquita. Mi viejo tenía una zapatería a la vuelta, sobre la Arenales y Balcarce, y Saiquita estaba sobre la 20 de Febrero. Íbamos y hacía lo mismo siempre. Nunca nos juntaba con la gente que estaba ahí. Él tomaba su vino y cuando ya quería estar con sus amigos nos mandaba a la casa para que no mezclemos las cosas. Eso lo hacía en todos los bares”.

¿Habrá una presentación del libro?
En realidad, yo no la llamaría presentación, yo lo llamaría un homenaje a Juan Carlos por todo lo que ha hecho. Él tiene muchos trabajos. Viste que muchas veces te valoran mucho más afuera que adentro y hay gente que no lo ubica. Como Juan Carlos, hay muchos poetas que hicieron fuerza para poner la cultura de Salta en todo el país. Y la idea para mí es esa, cuando pase todo esto, vamos a poder hacerle un homenaje bien valorado. Porque Salta los tiene que valorar, tanto a Juan Carlos Fiorillo como a varios otros poetas que ya no están. 

Tenés contacto con la familia de Fiorillo...
La familia de Juan Carlos hizo el esfuerzo para que este libro se pueda conocer en todas partes. Y creo que en Buenos Aires ya lo están conociendo. Y gracias a los hijos de Juan Carlos, que yo los conocí cuando eran chiquitos, ahora son gente grande y profesionales, pude ver plasmado en este libro un sueño que para mí había quedado adentro de mi corazón sin que pudiera salir. Esto es como un hijo que Juan Carlos hizo posible y le puso el arte de su poesía, el arte de comentarle a Salta lo que era la Salta de antes. Y ojalá podamos hacer... yo todavía tengo en mi cabeza la idea de que hay muchos bares, muchos lugares que no se han podido hacer, pero eso está por hacerse. Teníamos la idea con Juan Carlos de hacer los bares del interior de la provincia porque hay muchos bares que quedaron en el olvido, algunos ya habrán cerrado, otros no, pero quiénes no pasaron por esos bares de Chicoana, de Guachipas, de todo el interior de la provincia. Y quiero saludarlo al profesor Carlitos Cocha que participó también, fue parte para que esto salga.

¿Se lo puede conseguir en las librerías?
Ya está en las librerías. Pasé por una librería y vi el libro y bueno qué sé yo, habría retrocedido 30 años atrás y hubiera sido hermoso, pero muchos años después es más hermoso todavía. Nada más que lo triste es que Juan Carlos ya no está, pero está y sigue estando como todos los poetas que están, los poetas que reivindican la cultura de la provincia en cada lugar, en el corazón de la gente que necesita de la cultura.

 

“Juan Carlos siempre fue un artista”

René “Pato” Ávila es operador de Radio Nacional Salta hace 36 años. “Escenario Nacional del Folklore”, un espacio con más de 15 años en esa emisora, nació bajo su impulso. Carlos Abán, Jorge Díaz Bavio, Patricia Vaca, Delia Lobo, Isamara y Ariel Petrocelli, Alejandro Palacios presentaron las actuaciones de grandes folcloristas. Y recibió una distinción del Senado de la Nación por su aporte a la cultura. También Ávila recibió dos premios Martín Miguel de Güemes, uno por su trayectoria y otro por su programa “Sábados espectaculares”, de FM Popular. Músicos, poetas, pintores, artistas en todas sus dimensiones y gente de los medios lo conocen, quizás por eso concreta proyectos. 

Lejanas voces

“Resuenan voces. Lejanas voces por el ámbito permanente donde moran los habituales cómplices de las copas que se perfilan en el olvido indefinido de las cosas”, escribe Fiorillo.

La segunda edición ya es un hecho, Gregorio Caro Figueroa dice en el prólogo. “No es en archivos públicos ni privados donde se conserva la cara oculta de nuestra historia local, en la parte de su más humana complejidad. La memoria más profunda y quizás parte del mejor talento, no permanece en tinta sobre papel. Está volcada en palabras en esas rústicas mesas...”.

“En esos bares conocí a un poeta, a Ramón (Vera) que debe estar escribiendo poesía en alguna estrella, lo conocí en la Unión de los Amigos. Y el dueño, cuando iba a cerrar decía: ‘Bueno, vamos a cerrar. Los borrachos primero’”, cuenta el Pato Ávila, y suma más recuerdos: “Ahí se hizo la película ‘La redada’ en la que estaba el Cuchi Leguizamón, el Hicho Vaca, está Ramón, Víctor Ruiz... Cuando venía la producción, ponían bebidas en las mesas, pero eran para colorear el paisaje del bar, para hacer la película, pero, imagínate, ¡andá a decirle a ellos que eso era solamente para decorar! (risas). Bueno, cada vez que hacían un corte, se tomaban todo el vino, quedaba en la España, cerca de la plaza. Recuerdo esas cosas. El bar Nieto... estaba en la Mendoza. A veces terminábamos durmiendo en el altillo”. 

“Juan Carlos presentó el libro en la Feria Internacional del Libro, y fue un éxito y aquí no llegó. La idea era presentarlo, hice un proyecto, pero no se pudo. Quedó el libro ahí, años y ahora sale. Le agradezco a la familia que se haya recordado”, dice Ávila. 

Y cierra: “Yo tuve la idea de este libro, pero el poeta que lo hizo fue Juan Carlos, que siempre fue un artista. Yo quería dedicárselo a mi mamá y a mi papá y no se pudo porque ellos se fueron... Bueno, ahora se lo dedico a mis hijos, a mis compañeros y a la gente que queda de los que pasaron por los bares”.

F:Tribuno Salta

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