Chango Spasiuk lleva a la Patagonia su nuevo espectáculo

 El músico misionero llegará a la región con “Música y Palabras”, una original propuesta que incluye momentos de diálogo abierto con el público. Se presentará el próximo viernes en Neuquén y el sábado en Bariloche. Entrevista con Río Negro.



¿Cómo se hace un chamamé? Pero, más aún: ¿cómo se hace uno chamamé de los que hace Chango Spasiuk. Y qué mejor que preguntarle al propio Chango cómo hace sus chamamés. Porque de esta y de otras preguntas estará hecho “Música y Palabras”, el original espectáculo que el músico misionero pensó para estos tiempos de pandemia.

Acompañado por el guitarrista y percusionista Marcos Villalba y el pianista Matías Martino, Chango y su acordeón abre el juego al público para que pida la palabra y pregunte todo acerca de su música y de su vida con la música. Un formato que pensó especialmente para este retorno a los escenarios tras el confinamiento de más de un año por la pandemia del coronavirus.

El espectáculo, que el próximo viernes a las 21hs en Casino Magic de Neuquén y el sábado, a la misma hora, pero en Camping Musical de Bariloche, propone una alternancia de música y momentos de charla abierta con el público acerca de todo aquello que quiso saber de Chango Spasiuk y nunca tuvo la oportunidad de preguntárselo. “Por lo general en un concierto no está permitido esto salvo que alguien se animé, acá sí está permitido hacerlo” (risas), dice el músico en un cálido diálogo telefónico con RÍO NEGRO.

La idea de tocar y hablar le surgió a Chango cuando pensó de qué modo había que volver al escenario, una vez que la pandemia comenzó a dar cierto respiro y el mundo comenzó a abrirse.

“El disparador fue salir a tocar nuevamente”, cuenta el misionero de Apóstoles. “Cuando se levantaron las restricciones, la idea era no salir como siempre, porque no era poca cosa lo que pasaba y ya nada era lo mismo. Entonces, ¿por dónde arrancamos? Y decidimos hacerlo por algo más íntimo, más pequeño, que sea como un pequeño detalle de algo que no es habitual en mis conciertos como es el hecho de poder hablar de mi música sobre el escenario, de darle la oportunidad al público de que lo haga como parte de la dinámica del concierto. Tampoco es que me la pasó hablando”, aclara.

Como músico, Chango, que no canta, se da en esta oportunidad la posibilidad de tomar la palabra, aunque de un modo particular, para construir una narración alrededor de su música. Esto le permite reflexionar sobre su arte: “De alguna manera en la música instrumental hay una narración y algo que está siendo expresado, una historia. La palabra también es una herramienta y en algunos proyectos hago música contada y en otros incluyo cantores. Es una herramienta más y acá lo es en esta construcción colectiva que hacemos con el público. De alguna manera, la música y las palabras, ese encuentro con la gente, es un lugar de reflexión colectiva. Es un bello momento el que se genera. Para mí la música y el arte son una gran herramienta de encuentro y de reflexión”.

“Música y Palabras”, este espectáculo que combina momentos de música en formato de trío con episodios hablados que oscilan entre un conversatorio y una masterclass en modo descontracturado revelan, en palabras del propio Chango, “un lado poco serio mío. Esto parece un standup. Aparecen muchos aspectos más vulnerables míos y me gusta eso en esta época: acá estoy, estoy hecho de estas piezas de esto está hecha mi música”.

La vulnerabilidad que menciona Spasiuk durante su charla con Río Negro está muy relacionadas con los tiempos vividos en pandemia, en como todo quedó cerrado entre inesperados paréntesis con la angustia y la incertidumbre como sentimientos dominantes.

Para Chango, la pandemia dejó ver la enorme fragilidad del oficio de ser músico. “Podés tener una carrera muy grande, con muchos proyectos, pero esta pandemia nos demostró que seguimos siendo esos artesanos que trabajan cada día para subirse a un escenario. Te empujó agresivamente a reflexionar y a replantearte tu trabajo. Lo vulnerable y precario que es el trabajo de uno y lo artesanal que sigue siendo”.

En ese contexto y sin un horizonte a la vista, Spasiuk, como muchos, debió replantearse a sí mismo. Y entonces surgieron cosas. “Me hizo ver todo desde otro lugar. Empecé a grabar un disco en mi casa y me hizo feliz poder hacerlo porque vengo de una generación para la cual grabar un disco significa ir a un estudio a trabajar con el portugués Da Silva (N. de la R: Jorge Portugés Da Silva, legendario sonidista de los no menos legendarios estudios ION. Fue protagonista, junto a Lalo Mir de Encuentro en el Estudio, que se emite por Canal Encuentro). Para mi hacer un disco era eso, no tener una computadora y poner un micrófono arriba del piano y otro en el acordeón y grabar el disco solo, desconocía eso en mí. Y es una realidad de un montón de jóvenes todos los días”.

El disco en cuestión, que ya está en etapa de posproducción es un trabajo que Chango hizo desde su casa junto a decenas de músicos de todo el mundo con quienes trabajó de manera remota. “Empecé a hacer un disco solo y después me di cuenta de que podía conectarme con un montón de gente, me empecé a escribir con músicos de Marruecos, Senegal, Francia, Noruega, Estados Unidos, Brasil y de acá del interior. Cada uno desde su casa me mandaba una canción dándole una impronta particular a cada composición que yo había grabado dentro de mi casa. Es música mía, grabada por mí y tocada por muchos músicos a distancia. Imagináte el chamamé “tristeza” tocado con un laud por un músico marroquí”.

El disco, del que pronto habrá adelantos, se llamará Eiké, palabra del antiguo guaraní que, revela Chango, quiere decir entrar en el alma, el alma como si fuese una casa a la cual uno invita a entrar al otro. “Entrar a la intimidad de mi casa donde hice este disco. Un diálogo de puertas abiertas”, define.

Chango fue desde el comienzo de su carrera un músico que se permitió cruzar su chamamé con otros géneros, desde las polcas que le llegaban por su origen europeo oriental hasta el jazz y le rock. Ese espíritu libre y desencajado de todo canon le permite tener una mirada lúcida acerca de las nuevas escenas.

“Los medios tienen una mirada sesgada, muy urbana, de lo emergente”, advierte. “Tomamos como emergente solo al trap y al freestyle. Pero emergentes también son los chamameceros jóvenes. Hay emergentes en Curuzú Cuatiá, en Santiago del Estero”. Sobre estas nuevas expresiones urbana, Spasiuk reconoce: “Tengo una lucha interna ahí, dentro mío ya está cristalizado un viejo cascarrabia, pero que no me domina del todo aún. Una parte sigue abierta y déjalo ser, dejar intentarlo, que lo intenten, experimenten. Hay que dejar a las nuevas generaciones experimentar y probar. Y darles la mayor cantidad de herramientas para que lo hagan. Más que señalarlos con el dedo hay que dejarlos ser”.

Chango Spasiuk presentará “Música y Palabras”, el próximo viernes a las 21hs en Casino Magic (Planas 4005, Neuquén. Entradas: $5000 (dos butacas).

En venta en Flipper (Av. Argentina 179) y en boletería de Casino Magic (Planas 4005). Por sistema web a través de livepass.com.ar.

El sábado a las 21hs lo hará en Camping Musical de Bariloche (Vivaldo 1000 -Llao Llao). Entradas: $2.250 (socios Camping Musical) y $2500, disponibles por sistema a través de evenbrite.com.ar.

FUENTE: Río negro

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