Tener diabetes y llevar una vida plena es posible

 Todo lo que enfrentan los pacientes y su entorno para controlar esta enfermedad epidémica

- Especialistas en diabetes y referentes de la comunidad de pacientes de la Federación Argentina de Diabetes subrayan que, con información, educación en diabetes, hábitos saludables, adhesión al tratamiento que indica el médico, esta enfermedad no impide estudiar, hacer deporte, salir con amigos, trabajar y formar una familia.


Tener diabetes y llevar una vida plena es posible
- Recientemente, la banda ‘Las pastillas del abuelo’ lanzó la canción ‘azúcar impalpable’, que cuenta la historia de una joven con diabetes, justamente mostrando que ella es mucho más que su enfermedad y que puede lograr todo lo que se proponga y llevar una vida plena.

- La canción, que ya tiene casi 350 mil visualizaciones en Youtube, se viralizó entre los pacientes porque refleja las emociones y sueños que atraviesan ellos y sus familias.

 Ir al colegio, salir con amigos, hacer ejercicio, estudiar, formar una familia, trabajar o inclusive subir una montaña: todo el universo de posibilidades que pueden hacer a una vida plena es alcanzable teniendo una enfermedad crónica como la diabetes. Las claves para lograrlo, destaca la evidencia científica y refrenda la Federación Argentina de Diabetes (FAD), son contar con información y educación, incorporar hábitos saludables y seguir las pautas necesarias de cuidado que incluyen controles médicos, el monitoreo de los niveles de glucosa y la administración de medicación y la realización de actividad física.

Deseando que cada paciente escuche ese mensaje, se convenza y oriente su vida hacia ese objetivo, la comunidad de diabetes rápidamente se hizo eco de la nueva canción ‘Azúcar impalpable’, de la banda ‘Las pastillas del abuelo’ y que muestra cronológicamente todo lo que va viviendo una persona con diabetes que logra crecer sana, desarrollarse y disfrutar una vida llena de proyectos y sueños.

‘Cuando te veo venir, veo venir una persona, que se emociona, se decepciona y se permite sentir. Ni alta ni baja...Triste; ni alta ni baja… Chiva; ni alta ni baja... Libre; ni alta ni baja... ¡Viva!’. Con estos y otros versos, la canción y su videoclip, que ya tiene casi 350 mil visualizaciones, proponen que, detrás de cualquier enfermedad crónica, hay una persona deseosa de cumplir sus sueños. Alcanza con ver los comentarios que los pacientes dejan en el clip dentro del canal oficial de la banda en Youtube para entender cuánto se han identificado con la protagonista de la canción.


“Esta canción es un canto a la vida y muestra lo que todos los padres queremos para nuestros hijos con diabetes y lo que ellos mismos quieren para su vida: que su enfermedad no sea una excusa para nada. La realidad de cada familia y cómo asumen la enfermedad y atraviesan cada etapa es muy diferente y no es lineal. Influyen múltiples factores, adonde ciertamente la edad de la persona con diabetes condiciona el tipo de desafíos que van enfrentando. Aprendemos de cada familia que nos comparte su experiencia y sus aprendizajes. De todos modos, el denominador común es que, con una buena gestión de su salud, todos pueden desarrollarse a nivel personal y afectivo, profesional y social”, enfatizó la Prof. Judit Laufer, presidente de FAD y madre de un joven con diabetes tipo 1.


Azúcar impalpable muestra desde el shock del diagnóstico, a los padres controlando el nivel de glucosa a la nena con un dispositivo moderno -sin pincharle el dedo- mientras duerme, luego ella haciéndolo por su cuenta sin ayuda, sus salidas con amigas en la adolescencia, los peligros o tentaciones que puede encontrar en el camino, la comodidad de aplicarse su insulina hasta en lugares como el baño de un boliche, tener una cita con un chico, estudiar, recibirse y crecer laboralmente.

Este año, cumple un siglo el desarrollo de la primera insulina sintética, que era muy diferente de las actuales, pero que -por primera vez- permitió que las personas con diabetes tipo 1, cuyo páncreas no produce esta hormona, puedan seguir con vida. Hoy, aunque no existen prácticas preventivas, para este tipo de diabetes, sí se puede tener un tratamiento adecuado, lograr un buen control de la enfermedad y llevar una vida plena”, sostuvo el Dr. Gabriel Lijteroff, Director del Comité Científico de la FAD.

En el caso de la diabetes tipo 2, la más frecuente, el Dr. Lijteroff aclaró que “un estilo de vida saludable permite reducir un 60% el riesgo de desarrollarla en quienes tienen predisposición genética para hacerlo. Este debe incluir un plan alimentario variado y equilibrado y la realización de actividad física en forma constante, unos 150 minutos de actividad física semanal”, sostuvo.

La diabetes en números

A nivel global, de acuerdo con los datos publicados en el último Atlas de Diabetes de la Federación Internacional de Diabetes, la diabetes afecta a unos 463 millones de personas de entre 20 y 79 años y para el año 2045 se prevé que la cifra trepará a 700 millones. En Argentina, según los últimos datos disponibles, el 12,7% de las personas mayores de 18 años diabetes .

 “Al aprender sobre diabetes, entendí que iba a poder llevar una vida normal”

Nicolás Arce tiene diabetes tipo 1 desde los 19 años. Es profesor de Educación Física y preside la Asociación Civil Viedmense Amigos del Diabético (AVIADI).

“Antes del diagnóstico, notaba que algo no estaba bien con mi cuerpo. Cuando me compensé y empecé a tomarle el ritmo al tratamiento y a la alimentación, me puse a aprender sobre diabetes, porque al día de hoy considero que persisten mucha desinformación y mitos a su alrededor. Comprendí que iba a poder jugar al fútbol, salir a andar en bicicleta o estar con mi novia, que ahora es mi esposa; iba a poder tener una vida normal, salvo que tendría que medirme la glucemia, aplicarme insulina y ser ordenado con los horarios de las comidas”, relató Nicolás.

Luego, se propuso ser profesor y fue el primer egresado con diabetes tipo 1 del Instituto de Educación Física de la Provincia de Río Negro: “rendí materias teóricas y prácticas al mismo nivel que mis compañeros, aunque en algún momento me sentaba a medirme la glucemia o a comer o beber algo porque notaba que me bajaba la glucemia. Los profesores lo entendían y me acompañaban”. Cuando se recibió, decidió que la enfermedad no iba a limitarle la realización de actividad física y ya subió dos veces al Cerro Champaquí, en Córdoba, con 19 chicos con diabetes.

Sobre el impacto de la diabetes en toda la familia, recordó que, por las noches, su mamá le besaba la frente mientras dormía: “A los 19, ya estaba algo grande para eso, pero con el tiempo entendí que, además de hacerlo por cariño, chequeaba que no estuviera desarrollando una hipoglucemia”.

Hoy como profesor, dirigente de una organización y padre, confió que cada vez que conoce a los papás de un chico con diabetes, va entendiendo todo lo que vivieron y sintieron los suyos en esa etapa. “Por eso, intento mostrarles que, acompañando al chico, dándole información y promoviendo que lidere el cuidado de su salud, puede lograr una muy buena calidad de vida”, concluyó Nicolás.

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