Se fue el otro Auténtico Cuyano

 Destacado artista de la "vieja guardia" sanjuanina, estaba en Córdoba, donde se radicó. Vino algunas veces de visita y aprovechó para desgranar una que otra joya folclórica.



Fue sin dudas uno de los grandes valores del tango y sobre todo del folclore regional, con trascendencia nacional. Y por eso el ambiente musical llora a Carlos "Pocho" Peralta, el intérprete "de auténtica estirpe cuyana" que falleció ayer miércoles, por complicaciones originadas por el covid, según trascendió sin más detalles. Músico y cantante, estaba en Córdoba, donde se radicó hace varios años después de haber hecho roncha desde su provincia natal, abordando con su virtuosismo y sensibilidad complejas estructuras musicales, ya fuera como solista o con sus pares, pero especialmente con dos combinados que trascendieron fronteras, que fueron escuela para las nuevas generaciones y que afortunadamente dejaron varios registros sonoros para la posteridad. Uno es el dúo Sisterna-Peralta, que armó en los '70 con otro caucetero, su amigo Alfredo Humberto Sisterna Torres (fallecido en 2011), que a mediados de aquella década grabó su primer disco para el sello Diapasón (acompañado por "El Negro" Villavicencio, Enrique Barboza y Pedrito Gómez). Un "boom nacional" que recibió dos Discos de Oro y lo convirtió en el único combo sanjuanino en lograr esa hazaña en la historia del folclore local. Sería ese el primero de cinco larga duración que hicieron durante su exitosa trayectoria, que duró algo más de un lustro hasta que Peralta se mudó a "La Docta", aún disfrutando de las mieles del éxito. 

"La música nuestra estaba muy caída y nosotros, con buenas guitarras y buenas voces, alegramos la tonada haciéndola más rítmica y colocándola en el lugar que merecía estar", supo explicar alguna vez a DIARIO DE CUYO Alfredo Sisterna, que volvió a reunirse con Pocho para el homenaje que se realizó en el 2001 en el Auditorio Ing. Juan Victoria; y en 2003, en el tributo que les rindió Guitarras del mundo -organizado por UPCN- en su pago chico, Caucete. 

Y la otra formación, no menos trascendente, Los Caballeros de la guitarra -lanzada por Villavicencio (primera guitarra) y Enrique Barrera (segunda guitarra)- donde marcó el ritmo al compás de su guitarrón, compartiendo también con Norberto Pereyra (tercera guitarra). Catedral de la guitarra en la que aún hoy abrevan quienes los sucedieron.

"Un extraordinario artista y una gran persona. Lo tengo presente desde mi infancia, cuando en ocasiones llegaron a mi casa con Sisterna, mi padrino Villavicencio, el maestro Barrera y Pedrito Gómez. Y cuando comencé en este andar, tener la dicha de presentarlo y de recibir tantos consejos y elogios que venían de su corazón", lo recordó Jorge Pascual Recabarren, uno de los que se hizo eco de la sentida despedida al músico que, como dicen en el ambiente, "se fue de gira" para hacer vibrar de nuevo el folclore cuyano en otro plano, junto a aquellos otros grandes que partieron antes que él.

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